Me encanta el metro. Los trenes y tranvías también molan pero el metro es diferente. Es la red de arterias de una ciudad que mueve a millones de personas de un lugar a otro y hace posible el día a día de cualquier gran urbe.

Me encanta observar a la gente en el metro cuando llego a un sitio nuevo. Dice mucho de la sociedad, de su nivel y estilo de vida, de lo feliz o no que parece ser la gente, de sus costumbres, del grado de civilización, del nivel de inmigración y muchos pequeños detalles más que no son concluyentes pero te ayudan a captar sensaciones.

 

1. El Cairo

La ciudad del Cairo tiene el único metro de todo el continente africano. Es comprensible el orgullo que sienten sus habitantes. Una particularidad que tiene el metro del Cairo es que los andenes y por consecuencia, los vagones, están separados alternativamente para hombres y mujeres. Si quieres viajar en pareja mixta, la chica tiene que viajar en el vagón de caballeros, donde, lo digo por experiencia propia, las palabras «ser el centro de todas las miradas» adquieren otro nivel si ella no va bien tapadita. Digo por experiencia propia porque una vez la miran a ella, miran a ver quién es el acompañante del trozo de carne andante que se exhibe ante sus ojos. Fue un poco violento, la verdad.

 

2. Tokyo

Otro de esos fenómenos sociales que ocurren en el metro y que más me han llamado la atención tiene lugar en Tokyo. Me refiero a los famosos empujadores. No tengo ninguna foto del día que me empujaron por detrás pero sí guardo un gracioso recuerdo (qué mal suena eso). Entre kimonos y fashion trends, el colorido en las estaciones de Tokyo está asegurado. Por otra parte, mucha educación y mucho respeto. Ni un grito, ni un malrollo. La foto de la portada es un claro reflejo de la sociedad japonesa, donde hay un incisivo corte generacional en el que una juventud transgresora, con el paso del tiempo se convertirá -o no- en un honorable miembro más de la idílica sociedad trabajadora nipona.

 

3. Londres

«Mind the gap«. Cada vez que me subía en el metro estaba pronunciando mentalmente la estúpida frasesita. Cada vez que pienso en el metro de Londres, pienso en la maldita coletilla (igual me pasa con el «Epomeni stasi» de Atenas). Es el subterráneo más cosmopolita y multicultural que recuerdo. Siendo posiblemente uno de los más grandes y transitados, lo que sí que es seguro es que el metro de Londres es el mas antiguo del mundo, y es comprensible ya que Inglaterra fue donde se inventó la locomotora, pero la modernidad del metro de Londres no tiene nada que envidiar a ninguno de los más recientemente construidos, no como en otros casos de ciudades con metros muy antiguos.

 

4. Budapest

Lo que casi nadie sabe es que el segundo metro más antiguo del mundo es el de Budapest. Yo habría apostado por París. Habría perdido. Modesto y sencillo, el metro de la capital húngara honra una de las ciudades más bellas del mundo (al menos de las que haya visitado) con una línea cuyos trenes tienen un encanto especial. No sé si por la antigüedad y desgaste de algunos de los vagones en que me subí, la humildad de algunas de sus estaciones principales o algo que no terminé de detectar cuando me subí, pero el metro de Budapest tiene un halo misterioso que me hace recordar las historias de espías de la época de la guerra. De niño siempre quise ser espía o agente secreto y el metro de Budapest me reportó a un ambiente oscuro y misterioso en el que tal vez lo fui en una vida anterior.

 

5. París

Pero todo lo antiguo tiene algo que no tiene lo moderno. Tiene historia. Y hablando de historia, otro de los metros más antiguos en los que he viajado es el de Paris, en el que viví una de las historias más bonitas que me hayan ocurrido en un vagón de tren. El año 2011 nos pilló desplazándonos hacia la Torre Eiffel donde teníamos pensado despedir 2010 con una botella de champán. Recuerdo que hacía tanto frío que no hacía falta ni hielo. No llegamos a tiempo. Cientos de personas nos vimos partiendo el año en un vagón rodeados de desconocidos. Una de esas anécdotas que te recuerdan que la vida es eso que se te escapa entre los dedos mientras te empeñas en agarrarte a otras cosas.

 

6. Busan

Permitan que me salte el de Seúl y me pase a hablar del metro de Busan, el de mi ciudad natal. El metro de Busan tiene la particularidad de que es, junto al de Barcelona, de los pocos metros en ciudades con costa donde me he encontrado a gente en chanclas de camino a la playa. Una cosa que me encantó fue esta imagen que ha dado la vuelta al mundo por el buen rollito que, más aún para un isleño, siempre trae ver el mar o algo que te lo recuerde. Sobre todo en ambientes que suelen ser impersonales y fríos como el metro. La foto es de internet.

 

7. Atenas

Con sólo tres líneas, el metro de Atenas fue construido a toda prisa para estar a punto para los Juegos Olímpicos del 2008. Lo que nadie se esperaba es que la apurada obra de ingeniería fuera la causante del descubrimiento de miles de ruinas de la antigua civilización griega que retrasaron la obra pero sirvieron para que algunas estaciones se convirtieran en auténticos museos subterráneos. Debido a su reciente construcción, es uno de los metros más modernos en los que he viajado y también con más frecuencia, después de pasar un año entero viviendo en Grecia. Durante mi estancia en el país heleno era muy común que de repente y en mitad del trayecto, un joven diese una charla revolucionaria antisistema, invitando asistir a una manifestación o participación en la próxima huelga. Tela con los griegos.

 

8. Nueva York

El metro de Nueva York, con ese toque industrial setentero por sus vagones de acero reluciente y por el ladrillo rojo de muchas de sus estaciones es uno de esos metros en los que más me fijaba en la gente, tratando de imaginarme sus vidas. Una vez incluso me pareció ver al fantasma de Ghost que le enseñaba a Patrick Swayze a mover las cosas. Tal vez por el hecho de haberlo visto tantas veces en un millón de películas, el metro de la ciudad que nunca duerme se me hizo familiar desde el primer momento. Pero hay una cosa que me taladra la memoria y fue el típico momento en el que quieres saltar a defender un abuso que estás presenciando y piensas que mejor que no, a ver si el loco este me saca una pistola o algo. No sé si hice bien. Como se suele decir, en tu conciencia queda…

 

 

9. Madrid

Si hay algo que caracteriza el metro son los músicos callejeros y el de Madrid es sin duda uno de esos subterráneos en los que he disfrutado más de esos artistas anónimos que amenizan los desplazamientos de nuestro día a día para cumplir nuestro rol en la sociedad. No sé qué es, pero el metro de Madrid tiene algo de especial que no tiene el de Barcelona, y no me refiero a que te canten las paradas en castellano y no en catalán. Pero como te digo una co, te digo la o. El metro de Madrid es en el que he visto más delincuencia y malos rollos, por no hablar del 11-M. Ojo, que en el de Barcelona es donde únicamente he visto a un tipo con traje, corbata y maletín saltarse el control. La anécdota del ejecutivo agresivo. Además, en mi último viaje a Barna me quedé dormido volviendo de una marcha y cuando me di cuenta un rumano me estaba tratando de robar. Se llevó una ensalada de tortas coreanas por todos lados, el pobre. 

 

10. Estambúl

El metro de Istambul es otro de los metros más antiguos del mundo. Se le puede llamar metro por el hecho de que tiene un pequeño tramo subterráneo pero en realidad la mayor parte de su recorrido es al aire libre y conecta con un teleférico. Fue mágico viajar viendo el Bósforo de fondo separando Europa de Asia. Espero poder volver a viajar de nuevo por esta increíble ciudad que me gustaría conocer más de cerca. Espero también que acaben pronto los conflictos que azotan toda esa zona del Mediterráneo. Aunque recuerdo viajar acojonado cada vez que cogía el metro, no por ello dejaré de tratar de volver a disfrutar de los encantos de la que una vez fue capital del mundo conocido.

 

11. Roma

Y cómo hablar de antigüedad y de capitales del mundo sin hablar de Roma. Su metro no es tan antiguo como la ciudad pero es fantástico viajar sabiendo que te estás desplazando entre catacumbas e historia de la humanidad. En mi opinión, me pareció un poco caótico y descuidado. El metro de Roma, junto al de Tokyo y el de Londres, es de los que me han llamado la atención en el sentido de que la gente tiene mucho estilo y mucho flow vistiendo. Es una tontería superficial, pero también es uno de esos detalles en los que te fijas. Y, como he dicho antes, una de las primeras cosas que me gusta hacer cuando llego a una gran ciudad es viajar en metro a observar a la gente, a observar su día a día. Y en eso me fijé. No queriendo decir con esto que los italianos se preocupen más por cómo visten que por otras cosas. Siempre se ha dicho que los italianos tienen mucho estilo vistiendo y puedo ratificarlo.

 

12. Moscú

Pero si hay un metro que me llama muchísimo la atención y en el que no haya viajado todavía, ese es el metro de Moscú. Mi asignatura pendiente. La historia que no ha sucedido todavía. La que guardo para el final, para el postre. Ya tendré tiempo de visitar la gran dama rusa con tiempo y moverme por debajo de sus faldas. La foto es de perspectiva cónica.

Hasta entonces, seguiré disfrutando lo que la vida me deje arañarle y aprendiendo todo lo que pueda.

 

«Conocí a un genio en el tren hoy como de 6 años de edad. Se sentó a mi lado mientras el tren avanzaba a lo largo de la costa. Llegamos hasta el océano. Entonces él me miró y dijo: ¿No es hermoso?. Fue la primera vez que me percaté de ello».

(Charles Bukowski).

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