Siempre me ha molestado un poco eso de que me pregunten: «¿Eres chino o japonés?».

Para que lo sepan, preguntarle eso a un coreano es como preguntarle a un español algo así como… ¿Eres italiano o alemán? Con todos mis respetos a italianos y alemanes. Es decir, que te veo blanquito/a y doy por hecho que repartes comida a domicilio o fabricas coches.

Mejor simplemente pregunta «¿De dónde eres?» Así, obtienes la respuesta a tu pregunta y al mismo tiempo te salvas de perder puntos nada más abrir la boca.

También me molesta un poco cuando pasas por alto el detalle, respondes que eres coreano y a continuación te preguntan «¿Del Norte o del Sur?»

Si fuera de Corea del Norte significaría que probablemente me escapé de mi país y no estaría escribiendo estas palabras tranquilamente. Mi familia seguramente habría pagado por mi alta traición.

Ruego lean y se informen un poco antes de volver a quedar en evidencia. No estamos hablando de vinos, sino de cultura general.

No quiero enrollarme pero, como se suele decir, «conoce el pasado y comprenderás el presente». Así que trataré de resumir la historia en pocas palabras.

Corea fue invadida por mongoles, chinos y nipones. Por su situación geográfica entre China y Japón, siempre ha sido deseada por motivos estratégicos, tanto militares, como comerciales.

Por cuestiones principalmente étnicas y religiosas, Norte y Sur siempre estuvieron separadas en el pasado, tanto durante las invasiones externas como durante los períodos de paz y tranquilidad. Precisamente tras la última invasión, la japonesa, es cuando se divide definitivamente.  

Por cierto, no hables de Japón con gente mayor en Corea. Es casi como hablar de Alemania a un superviviente de un campo de concentración en Polonia. Prácticamente a ese nivel.

No soy un entendido, ni de lejos, de la historia de Corea, pero todos los coreanos conocen la mítica historia de las batallas navales del s. XVI contra los japoneses con los Kobukseon. Una en particular es algo así como la versión coreana del enfrentamiento de los 300 espartanos (tipos duros, los griegos) frente a los otomanos pero en versión batalla naval. Mola. El mito, no la guerra. Por cierto, hay hasta una película.

Posteriormente Corea fue invadida de nuevo por Japón en 1910. Tras la rendición del imperio nipón en la segunda guerra mundial, Corea logró la independencia el 15 de agosto de 1945.

Pero entonces llegaron más complicaciones: en 1950 Corea del Norte inició la marcha hacia Corea del Sur. Rusos y chinos apoyaron a los coreanos del norte. Americanos y Naciones Unidas a los del sur. Tras 3 años de guerra, el paralelo 38 dibuja una línea en el suelo que divide la península en dos países. Se declaró un estado de armisticio y, desde entonces existe algo que relativamente se puede llamar paz.

A partir de ahí, una Corea, la comunista, se aísla del mundo y la otra, la capitalista, al contrario, se abre.

Tengo entendido que si eres coreano del sur no puedes visitar la zona desmilitarizada del paralelo 38. Al tener la nacionalidad española tuve la oportunidad de visitarla. Resulta triste. Se ha convertido en una especie de circo para que los turistas puedan visitar uno de los puntos más calientes del mundo. Te muestran túneles que han cavado los norcoreanos para acceder al sur y hay incluso una tienda de souvenirs. El soldado que nos asignaron como guía se reía contando anécdotas de una ciudad fantasma que se divisa en el horizonte.

Un soldado norteamericano de origen latino bromeando sobre un problema coreano y contándoselo en español a un coreano-canario del sur en la frontera con Corea del Norte.

Corea fue considerado en su día el segundo país más pobre del mundo. Actualmente el norte sigue aislado del mundo y el sur se ha posicionado como uno de los países más ricos del planeta.

Chung Ju-Yung nació en Corea del Norte durante la invasión japonesa y vivió en la más mísera pobreza. Años después, sería conocido en todo el planeta como el fundador de Hyundai. Hoy en día es un caso de estudio, uno de los mayores ejemplos de emprendeduría del mundo. Otro día hablaré de él ya que su historia tiene para rato.

Es una pena que dos países hermanos estén enfadados durante tanto tiempo por ideologías étnicas, religiosas y políticas. Por los mismos problemas que han traído la guerra al resto del mundo.

Tal vez sean mis raíces las que han marcado mi camino a nivel profesional y personal, acompañadas del estilo de vida isleño, que diferencia especialmente a todos esos coreanos-canarios que estamos dando qué hablar por el mundo.

Tal vez Corea no sea un referente jugando al fútbol, pero ojito con los coreanos, que la liamos parda. Así que… ni chino, ni japonés, soy Made in Korea. Assembled in Canary Islands.

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