Mi niñez fue, en cierto sentido, un poco extraña. Aunque el término haya surgido hace unos pocos años, el bullying ha existido de toda la vida. Estaba el gordo, el flaco, el orejudo, el negro… Yo era el chino. Encima eso. Que soy coreano, coño.

Fue extraña no en el sentido de que lo pasara mal, ya que nunca tuve ningún conflicto mas allá de lo normal, pero sí en el aspecto de que siempre había algún comentario de algún gracioso y tenías que estar preparado para defenderte.

Pero eso no quiere decir en absoluto que no fuera feliz. Lo fui, lo soy y mucho. Es más, creo que estar siempre en guardia finalmente me hizo agudizar el ingenio y desarrollar una personalidad particular. Me hizo ser más fuerte en muchos sentidos.

Y eso soy. En un coreano que habla español.

En cierto modo me supuso un problema de identidad ya que aunque estuviese todo el día con mis amigos españoles, a simple vista y por mis rasgos ya era diferente por mucho que mi forma de ser, de pensar y de expresarme dijeran lo contrario.

Por otra parte, cuando voy a Corea o estoy entre coreanos, me siento totalmente diferente a ellos. Aunque me parezca físicamente, tan solo por mi forma de hablar, de vestir e incluso de moverme, quedo en evidencia delatando que no soy el típico coreano.

Soy de los dos sitios pero de ninguno, un paria, pero a la vez me hace sentir único, el doble de rico. Me gusta.

Y hablando de me gusta, de repente, un día descubro en Facebook un grupo que se llama Coreanos que hablan español. Descubro que hay miles de personas como yo. Descubro que hay coreanos que hablan mejicano o colombiano. Descubro incluso que el grupo fue abierto por un coreano canario que, al igual que yo, se crió en Las Palmas de Gran Canaria.

Y ya no me siento tan solo. No en el sentido de soledad. Tengo muchos amigos que quiero y me hacen sentir querido. Lo digo más bien en el sentido de saber que hay más de mi especie. Algo así como lo que siente Manny de Ice Age cuando descubre que no es el último mamut.

Y no es solo eso. Recuperé el contacto de unos cuantos coreanos canarios con los que me crié y que nos habíamos dispersado. Coreanos que hablan español pero con acento canario. Con buenos trabajos, a otros les han ido bien los negocios. Algunos son más que Ventures, son Strongventures. Otros han dado la vuelta al mundo. Unos son de reggaeton y otros de metal. Unos de traje y corbata, y otros de gorra y capucha. Alguno es incluso un idol en las redes y se codea con los duros del género. Todos somos felices, a todos nos ha ido bien. Y todos salimos del mismo agujero, del patio del colegio Santa Catalina. Un saludo a tod@s.

Y los veo publicar en español, celebrar los goles de la Unión Deportiva, soltar un ñioooooo o un chachooooo.

Descubrí incluso que a muchas personas les interesa la cultura coreana, la comida, la música. Ya no es solamente que les interese, son incluso fans. Por no hablar de los doramas y el Kpop. Alucinante.

Da gusto ver que no soy el único mamut. Da gusto ver que somos una gran comunidad, que seguimos conectados, que la cosa irá a más y que las próximas generaciones seguirán nuestros pasos.

Kombé, amigos.

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