En Canarias, un guachinche  es un establecimiento donde se sirve comida tradicional canaria acompañada de vino y queso, normalmente de cosecha propia. Los guachinches se suelen atribuir a la isla de Tenerife, aunque los hay también en otras islas. Suelen tener un aspecto campechano, todo lo contrario a la tendencia actual de los restaurantes, cada vez más visualmente -y culinariamente- sofisticados.

Creo que ya he comentado alguna vez que me encanta comer. Me encanta probar cosas nuevas, disfruto con los sabores fuertes, pero lo más que me gusta es la comida coreana, como buen coreano que soy. Lo que pasa es que, aunque Corea y Canarias siempre han estado muy unidas, hasta hace no mucho, había pocos sitios donde elegir.

Me halaga que en esta última década, el paladar occidental se haya, en cierto modo, culturizado, evolucionando y saliéndose del típico plato de comida china o japonesa para pedir algo más. En los últimos años, son cada vez más los restaurantes coreanos, indonesios, hindús o tailandeses que han aparecido en la escena gastronómica grancanaria. Todo sea dicho, los coreanos han aparecido como japo-coreanos, ofreciendo sushis y makis y colando unos pocos platos coreanos en la carta para diferenciarse de los restaurantes japoneses.

Están genial y suelo ir bastante a comer a estos sitios. Pero hasta ahora no había encontrado un sitio donde se sirviese solamente comida coreana. Está bien que en un restaurante te sirvan pizza y paella, las pidas y las mezcles, pero cuando tengo antojo de un tipo de comida en particular, suelo ir a un sitio especializado. Será que en algunos aspectos soy un purista. 

Existe un pequeño restaurante donde sirven comida coreana en Las Palmas de Gran Canaria. Zona puerto. 

De entrada, nunca te fijarías en él. Mirándolo desde fuera no tiene nada de especial. Por dentro tampoco. Lo que tiene de especial es la comida, que en esencia, para mí es lo importante. Casera. Sin un emplatado fuera de lo tradicional. Sin florituras modernas.

Permítanme definirlo como el guachinche coreano porque, en cierto modo, lo es.

Tiene 3 mesas, 5 platos mal contados y abre según el antojo del dueño. Es auténtico. Es el típico sitio al que tal vez te lo pensarías dos veces en llevar a alguien en la primera cita, pero normalmente suele conquistar a los primerizos, y si no lo hace, al menos nunca los dejará indiferentes.

Al menos, eso es lo que puedo decir por mi parte, ya que no han sido pocos los que me han dicho que quieren bautizarse con la comida coreana en mi guarida, mi guachinche coreano.

Ya he recomendado antes algunos platos de comida coreana, por lo que no quería hacerlo ahora, pero lo cierto es que siempre que voy, lo hago pensando en el pollo picante.

Una vez habiendo probado la carta del Kim’s Pojanmacha, y brindado a golpe de soju, la bebida nacional coreana, en caso de querer pasar a otro nivel, solo tienen que pedírselo fuera de carta a Yu-Hwan, (o Johan para los amigos) pero siempre con antelación para poder conseguir los ingredientes necesarios y según la temporada.

Les atenderá con su característica humildad y les seducirá con sabor coreano con acento canario, explicándoles con gusto todo sobre la comida coreana, menos la receta, claro.  

Kombé.

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