Corría el año 2010 cuando me tocó vivir en Grecia aprovechando mi beca Erasmus.

Grecia. Cuna de la democracia. Templo del saber y del conocimiento. Un país bello, muy verde, con una gastronomía espectacular y una historia casi tan antigua como la de la humanidad.

No voy a extenderme hablando del Partenón, del templo de Poseidón en Sunio o del laberinto del Minotauro en Creta. De las vistas de Lyccabitus, del Castillo de Tesalonikki, de los templos de Metheora o de los mil escalones de Nafplio. El carnaval de Patras, la puesta de sol de Santorini o las impresionantes playas de arena blanca de las islas griegas. Eso se lo dejo a ustedes para que lo descubran por sí mismos. Tal vez con un poco de tiempo, más adelante, hablaré de estos hermosos parajes, pero hoy prefiero, con su permiso, hablar de los griegos y de la otra Grecia que conocí.

Parece que fue ayer cuando Desi me vino a buscar al aeropuerto de Atenas, la ciudad que sería mi lugar de residencia por un año. Es grato que te vengan a buscar y te ayuden a instalarte. Gracias Desi. Gracias Dimitri, el que hoy es su marido, por acogerme en tu casa los primeros días, gracias por ser mi amigo.

Fue Desi la que me animó a decidirme por el piso en Exarchia, supuestamente la zona más conflictiva de la ciudad, que lo era y lo sigue siendo. Basta con ver las guardias del cuerpo especial de la policía con escudos y pistolas en todo el perímetro de Exarchia las 24 horas del día. Welcome to the barrio.

De Exarchia es de donde salen las manifestaciones hacia la Plaza Sintagma. Habrán visto un millón de veces las revueltas en las noticias.

La policía no entra a Exarchia si no es por causa mayor. Es un barrio conflictivo pero eso no significa que haya delincuencia. No confundir zona conflictiva con delictiva.

Vi con mis ojos cómo grupos de jóvenes encapuchados, posiblemente estudiantes, empleaban tácticas militares para hacer emboscadas a los grupos de los GEO de la policía griega, y cuando les arrinconaban, les bombardeaban con cócteles molotov.

Miedo. No puedo describirlo de otra manera. Y yo con mi cámara. Un asiático entre la seguridad del estado y los manifestantes. «Fuera de aquí, apaga esa cámara«, me decía un bando. «Aquí no pintas nada, esta no es tu guerra«, me decía el otro. Por un momento me creí reportero en Territorio Comanche, pero no tardé mucho en dejar la cámara en casa para vivir estos momentos de verdad. Se queda todo en mi memoria, en mi retina. El humo, el gas pimienta, los punteros láser, el miedo.

Pero Exarchia es también el barrio bohemio de los artistas y la gente cool donde se respira arte y creatividad por todas partes. Todo con un toque underground y rebelde.

Entre los millones de tags en las paredes hay tiendas increíbles de ropa, peluquerías, vinilos, antigüedades y artesanía. Restaurantes de comida local y altenativa, librerías y galerías de arte. Cafeterías acogedoras, microteatros y un millón de rincones que quedan en mi recuerdo hasta mi futuro regreso.

Y al caer la noche, suena la música en los bares, conciertos en la Plaza Exarchia, cines al aire libre. Los establecimientos bajan sus verjas y muestran un universo de graffitis. Un museo callejero de arte urbano. La peluquería con Eduardo Manostijeras, la floristería con una explosión de flores de colores, la tienda de música con artistas que no hace falta nombrar… Un show, un espectáculo visual digno de ver. No hay un hueco o pared que se salve que no tenga una obra de arte urbano o un mensaje revolucionario.

Psiri también tiene mucho arte urbano, al igual que Gazi, que es junto a Kolonaki, la zona cool de copas de la ciudad. Pero Exarchia es otro rollo. Merece la pena subir a la cima del monte Lyccabitus para disfrutar de una de las vistas más espectaculares del Partenón y de toda la ciudad. También guardo un buen recuerdo del mercadillo de los miércoles, por no hablar del mercado de carne y pescado. Digno de visitar, sobre todo los viernes.

Dije que no me iba a extender hablando -entre otras cosas- del Partenón, pero me hierve la sangre tan solo de pensar en cómo fue saqueado. Se me revolvieron las entrañas unos años después, al ver cómo toda su fachada lucía en Museo Británico de Londres. No mola. Podría estar horas hablando del tema pero lo dejo para otro día.

En una de las salidas del barrio, bajando de la Plaza Exarchia por la calle Stournari (llamada la pequeña Silicon Valley de Atenas), se llega a la facultad de Arquitectura. También llena de graffitis por dentro, fue el refugio de la oposición popular al régimen dictatorial el 17 de noviembre de 1973, cuando un tanque tiró abajo las rejas y arrolló a cientos de personas causando una masacre.

Precisamente cerca de la Plaza Exarchia, durante una revuelta en 2008, Alexis Grigoropoulos, un adolescente de 16 años fue asesinado a tiros por la policía, lo que encendió la llama revolucionaria causando revueltas en toda Grecia. El hecho de que tuviera un precedente en 1985 con Michalis Kaltezas, de 15 años, hizo que el pueblo entero se revelara.

Recuerdo ver el 15-M en las noticias desde Atenas. Ver las manos levantadas de los españoles, en contraste con la violencia de Grecia.

Recuerdo pensar que la crisis de Grecia era en lo que se iba a convertir la crisis de España. La crisis en estado avanzado.

Recuerdo mi preocupación al pensar en mi futuro, el futuro de un universitario de una España en la que los ingenieros servían copas y barrían las calles, si es que tenían esa suerte.

Recuerdo pensar «¿Qué voy a hacer cuando regrese a casa?».

Recuerdo que fue en Grecia donde me di cuenta de que tenía que hacer algo serio con mi vida. Recuerdo que fue en Grecia donde decidí emprender. Gracias Ioannis por ayudarme a crear la web y diseñarme el logo de la empresa de la que hoy aún sigo comiendo.

Tengo que volver a Grecia, tanto a las playas de arena blanca y aguas cristalinas como a las calles sucias de Exarchia. Un país de contrastes que hizo que mi forma de pensar y mi vida dieran un giro, además de influir mucho en mi faceta creativa. Un país con historia, lleno de mitos y leyendas. Un país que me acogió por un año para marcarme para toda la vida.

 

 

Grecia es para la humanidad, lo que que el corazón y la mente para el humano 

(Johann Wolfgang von Goethe)

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