Me contactó por el correo electrónico de mi empresa.

Se presentó como Chen y dijo que trabajaba para el gobierno chino. Me habló de un programa de intercambio para jóvenes chinos solicitando mis servicios.

Le pasé un presupuesto. Negoció para que le bajase el precio. Apreté por donde pude. Al poco me envió un documento oficial del gobierno chino en el que aceptaban mi presupuesto y me daban una serie de instrucciones para poder iniciar el proceso de pago de una señal inicial con la cual comenzar mi trabajo.

Acababa de cerrar una operación por valor de casi medio millón de euros.

No sé para otros, pero para mí era la operación más grande de mi vida (y la comisión también). Ya me estaba frotando las manos y haciendo castillos en el aire.

Aunque en su momento solicité entrevistarme con mi cliente por Skype y nunca llegó a consumarse, no me preocupé demasiado. La operación estaba cerrada, ya había hecho mis preparativos para que todo fuera sobre ruedas. Afortunadamente, decidí no hacer ninguna inversión monetaria hasta haber recibido el primer pago.

De repente, el amigo Chen me escribe diciendo que tengo que desplazarme inmediatamente a China para hacer la firma oficial del contrato…

¿What? Esto es el siglo XXI y que yo sepa, no tengo que estar presente físicamente para firmar un contrato. Aquí hay algo que no me cuadra.

Es ahí cuando comienzo a mosquearme y a sumar los detalles extraños. Empiezo a hacerle preguntas y comentarios a Chen y comienza a darme largas y a echar balones fuera.

Resulta que en Las Palmas de Gran Canaria no hay consulado chino. Mira que hay chinos en la isla y no hay consulado. No hay una institución oficial china a la que me pueda dirigir. Tengo que hablar con Madrid, por lo visto, y eso hago. Tampoco saben responderme. Me piden que les escriba un email detallando lo ocurrido. Y eso hago.

Empiezo a tirar de contactos: la Cámara de Comercio, la Universidad, nadie sabe decirme. Nadie es capaz de darme una respuesta clara ni sabe con quién podría hablar.

Pregunto a un contacto que tengo en Asia para un pequeño proyecto que tengo entre manos y tampoco sabe qué decirme. 

Le pregunto al chino de la esquina si hay alguna institución oficial china en Gran Canaria donde los chinos o locales que tienen asuntos con chinos pueden acudir en busca de información. Me da el teléfono de un abogado-asesor, pero no sabe decirme si hay alguna institución oficial.

Raro. Muy raro. 

Es entonces cuando le paro los pies al amigo Chen y le digo: «Si quieres que vaya a China, págame tú el billete, la estancia y las dietas». 

«Págalos tú y lo incluyes en el presupuesto. Te lo pagamos todo junto después». Me responde.

No soy un gran empresario, ni fui el más listo de mi clase, pero mi instinto me decía que este asunto olía mal.

«Chen, amigo, no me cuadra la agenda y las fechas que me propones ya las tengo ocupadas. Si quieres lo retomamos más adelante si me pagas el billete y los gastos. Ya me dices, seguimos en contacto».

Nunca obtuve respuesta.

Pasado un tiempo, recibí un mail del Consulado Chino y otro de la Cámara de Comercio. Ambos eran correos reenviados por la misma persona, el contacto en China de la Oficina Económica y Comercial de España en Cantón, y decían exactamente lo mismo.

«Nos dirigimos a usted desde la Oficina Económica y Comercial de España en Cantón. 

En primer lugar, quisiéramos comentarle que según el Registro Mercantil de China no existe ninguna institución con el nombre que nos ha facilitado. Tampoco hemos encontrado registro alguno para el teléfono fijo que aparece como “Cellphone”. Por último, no hemos encontrado correspondencia entre el nombre de la persona de contacto y cualquier alto cargo del Gobierno regional de la Provincia que nos indica. 

Podrían contactar, si lo creen conveniente, con la National Administration for Code Allocation to Organizations (NACAO, en chino: 组织机构代码). En caso de las instituciones oficiales, aunque no tengan Licencia Mercantil, tendría este código por ser una organización legal.
 
Asimismo, les informamos que debido a los numerosos casos de fraude que se producen con empresas chinas, la primera recomendación que le podemos dar desde esta Oficina es cautela al establecer nuevas relaciones comerciales con socios chinos.
 
Como regla general, no es necesario venir a China para celebrar un contrato, desconfíe de compradores que insistan en que de acuerdo a las costumbres chinas es imperativo que se traslade usted a este país para firmar el contrato. Suele haber una estafa encubierta en estos casos.
 
Además, estimamos oportuno transmitirle las siguientes recomendaciones a tener en cuenta para prevenir estafas en sus relaciones con socios comerciales chinos:

  1. Compruebe la identidad de la empresa. Las compañías chinas están registradas con su nombre chino escrito en caracteres. Por este motivo debemos insistir a la empresa en que nos envíe su nombre, dirección y representante legal en chino. También debemos solicitar que nos envíen un duplicado de su licencia de negocio  con un sello de la compañía. De esta forma podremos verificar la existencia de la compañía en el registro oficial. En China los sellos tienen la misma validez que una firma. La forma de los sellos autorizados en cada provincia o ciudad pueden diferir (por ejemplo en la ciudad de Foshan son ovalados). Con toda la información que pueda recabar sobre la compañía, le recomendamos ponerse en contacto con las Oficinas Económica y Comerciales de España en China para poder realizar la comprobación sobre la existencia de su socio comercial.
  2. Una oferta demasiado atractiva para ser verdad debe ser considerada como un intento de fraude.
  3. Compruebe la identidad y capacidad de representación de la persona que firmará el contrato por parte de la empresa china.  Es importante asegurarse de que la persona que firma el contrato es el representante legal de la misma y por tanto la persona autorizada para hacerlo. Conviene solicitar una carta de autorización firmada por el representante legal y con el sello de la compañía.
  4. Contactos inesperados. Sospeche de contactos inesperados de desconocidos cuyas ofertas resulten excesivamente atractivas.
  5. Solicitudes de pagos para gastos diversos. Sospeche de cualquier solicitud de pago anticipado por concepto de gastos de notaría, registro o regalos a la empresa.
  6. Propuesta de realizar viaje a China para firmar un contrato. No es necesario venir a China para celebrar un contrato, desconfíe de compradores que insistan en que de acuerdo a las costumbres chinas es imperativo que se traslade usted a este país para firmar el contrato. Esto implica un gasto de desplazamiento, cenas, regalos, supuestos gastos notariales y en definitiva, un abultado desembolso de dinero que luego resulta en un negocio inexistente. En ocasiones también supone la coacción física para obligar a realizar desembolsos de dinero.
  7. Medios de pago no seguros. Cualquier transacción vía Internet debe ser tratada con mucha cautela y optarse siempre por transferencias a través de medios de pago seguros como Pay-pal. Al comprar, utilice créditos documentarios, y al vender, asegure el pago antes de la entrega de la mercancía.
  8. Cambio en número de cuenta bancaria. Sospeche cuando su socio comercial le proponga un cambio de número de cuenta bancaria distinto al habitual para realizar sus pagos mediante transferencia. En algunos casos se ha detectado la actuación de hackers que han utilizado fraudulentamente cuentas oficiales de empresas para realizar este tipo de estafas.
  9. Cambio en el e-mail de contacto. Sospeche cuando se produzca un cambio de última hora en el e-mail de contacto. No es extraño que los timos los realicen los propios empleados de las empresas. Esto significa que una vez definidos el pedido, la gestión para transportarlo, y demás detalles que se han estado negociando vía email con una persona de referencia, ésta nos indique que cambia el mail, a veces también la cuenta corriente en la que hay que abonar el pedido.
  10. Suplantaciones de identidad. Compruebe que los datos de contacto en e-mails recibidos se corresponden con los oficiales de la empresa. En algunos casos los potenciales estafadores remiten correos electrónicos que incluyen diversos elementos que hacen pensar que se trata realmente de una determinada empresa (inserción de logotipos, firmas y dirección), pero en realidad se remiten desde una dirección de correo casi igual a la oficial pero con leves modificaciones (por ejemplo de una letra, número o signo).

 Por último, le sugerimos que visite la página web de ICEX a través de este link (http://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/servicios-a-medida/servicios-personalizados/index.html), donde podrá encontrar más detalles acerca de las características y las condiciones económicas de los servicios que ofrecemos.
 
Quedamos a su disposición para resolver cualquier duda que pueda tener.
 
Reciba un cordial saludo».

 

Menos mal. Por fortuna, no mordí el anzuelo.

Aún así, estuve expuesto, indefenso y sin ningún lugar físico donde alguien del entorno chino local pudiese echarme una mano con este asunto. No me quiero imaginar cuánta gente habrá picado. No me parece normal.

No puedo evitar querer escribir algo al respecto, y eso hago. Espero que estas líneas puedan servir de ayuda para evitar que alguien caiga en el engaño.

Se suele decir «lo engañaron como a un chino». Tengan cuidado, porque la «toltilla» se puede revirar. 

Aprovecho también para dar las gracias a la Embajada China, a Asier, a Begoña, a Florence, a Katherine y al chino de la esquina por la ayuda prestada. Quién sabe si podría haber sido víctima de secuestro, extorsión, o como mínimo, estafa.

 

Con arte y engaño, se vive la mitad del año. Con engaño y arte se vive la otra parte. (Anónimo)

 

Facebook
Instagram
LinkedIn
RSS