Poder trabajar a distancia gracias a Internet ha revolucionado el estilo de vida de muchas personas.

Aunque hace tiempo que ya existen, la etiqueta de nómadas digitales define perfectamente esa nueva tribu que recorre el mundo con equipaje reducido, un portátil, un blog y/o un perfil de Instagram llenos de fotografías de lugares de ensueño.

Afortunadamente tuve la oportunidad de colaborar y observar de cerca la organización de la Nomad City Las Palmas 2016 en la que cerca de 200 nómadas digitales se reunieron durante una semana antes de zarpar en el Nomad Cruise organizado por Johannes Voelkner en un crucero con destino al Caribe.

También tuvimos la oportunidad de recibir al grupo en las instalaciones de la SPEGC y estar presentes en las charlas de algunos de estos nómadas.

En mi opinión, para ser honesto, por momentos me pareció un concurso de «a ver quién es el más guay y ha estado en los sitios más cool».

Claro que hubieron ponencias guapas. Johannes es una bestia emprendedora y su plataforma es brutal, es un emprendedor nato. Stella con 22stars tiene un proyecto muy bonito y solidario.

Pero precisamente los perfiles más interesantes fueron los que no hicieron ponencia, los que me contaron su proyecto de tú a tú echando cañas.

Una de las ponentes dijo en una de sus reglas de un nómada digital algo así como: «regatea siempre«.

O sea, que ganas un pastón (o eso es lo que das a entender en tu charla), te dedicas a viajar por el mundo colgando fotos paradisíacas -principalmente por países más pobres que el tuyo- y promueves entre los nómadas regatear al límite a gente que se está buscando la vida y cuyo salario es muy inferior al tuyo. Abusadora.

No hay que generalizar, pero en mi humilde experiencia con turistas -que no es poca- muchos vienen con la misma actitud, a disfrutar la vida padre apretando al pobre. Se aconsejan entre ellos ir de ese palo, y te lo dicen así, sin mosca: «A mí me dijeron antes de venir que esto es así en Canarias y la gente se deja». Vergonzoso.

Puedo entenderlo si eres, por ejemplo, un estudiante de intercambio, tienes un presupuesto limitado y buscas la mejor oferta rascando el bolsillo, pero incluso en este colectivo, he visto niños de papá exigir descuentos y ofertas diciendo que son pobres y después los ves en Facebook en el Caribe echándose una piña colada para, al mes siguiente, presumir de que están en la fiesta de la Luna Llena en Tailandia. Lo sé de primera mano. Lo he visto varias veces.

Si no te da el presupuesto, te quedas en tu casa como todos y la vuelta al mundo se la das al mapamundi, mi niña.

Iba en coche la semana pasada y teniendo el semáforo en verde se me cruzaron 3 de estos nómadas del evento, borrachos como cubas y corriendo a lo loco. Casi los atropello. Toqué el claxon, les dio igual y siguieron riendo y vociferando a las dos de la mañana como si estuvieran ellos solos en el mundo. Parecían estudiantes Erasmus entrados en años.

Tenemos que potenciar que el turismo que venga sea un turismo de calidad y no me refiero a turismo de hoteles de 5 estrellas. Me refiero a turismo que tenga algo realmente bueno que aportar aparte de dinero, algo bueno que compartir. Gente como Tim, al que no tuve el gusto de conocer en persona y al que nombra el amigo David Macías en un reciente post suyo. Me refiero a un turismo que no nos utilice y se marche a otro lado a hacer lo mismo, como una plaga, como las langostas, que llevamos 50 años haciendo el tonto y todavía no hemos aprendido.

Y no pretendo menospreciar con estas palabras a los erasmus o a los nómadas digitales, que hay de todo en la viña del señor y no se puede juzgar a todos por unos pocos.

Bastante he comido de ellos como para hablar mal. Me dirijo a los canarios que nos hemos bajado los pantalones, que hemos bajado el listón, que hemos dado esa imagen al mundo y que hemos olvidado que estamos cerca de África, pero somos Europa. Con todos los respetos a África.

Si tenemos un buen producto, pues que lo paguen, que después los ves pidiendo cubatas a 20€ en Ibiza y a nosotros nos exigen chupitos gratis, a ver si espabilamos, coño.

Aprovecho para saludar al nómada canarión más mediático, Rubén Mahugo, que estuvo también dando soporte al evento y ha llevado la bandera canaria por varios países, como suele decir él, sumando tiempo.

El amigo Nacho y yo llevamos tiempo colaborando y viendo pasar miembros de esta tribu por la ciudad desde hace varios años. Aprovecho para felicitarle también por su labor en el Nomad City. Salud y por muchos años más.

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