Se va el poeta, el faraón, el chico de la sonrisa constante.

Se va el cubano, el estibador, el negro de la boina elegante.

Se va el artista, el narrador de la vida, de la historia de un Parque,

Se va el moreno, el que me habló de la Isleta, el Refugio y el Muelle Grande.

Se va un hombre valiente, como dice la canción. Que Dios, si es que existe, lo guarde.

 

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