Por cuestiones históricas, nunca verán un coche o un móvil japonés en manos de un coreano. Los coreanos solemos tirar de producto nacional.

Es un orgullo poder decir que tras haber pasado una vorágine de acontecimientos negativos en nuestra historia como haber sido invadidos, sufrir una guerra interna de separación y habiendo sido considerados como el segundo país más pobre del mundo, hoy en día Corea del Sur es uno de los países más ricos del planeta.

A ver si lo visualizan mejor así: actualmente hay casi 200 países en el mundo. Imagínense pasar del 199 al 12. No estoy hablando de subir en la lista de los 40 Principales ni de adelantamientos en Fórmula 1 . Estoy hablando del ranking en la economía mundial. Agárralo, Francisco, o como diríamos en Canarias, Cógelo Cuco.

Si van un día a Corea, en la calle o en el metro verán que 8 de 10 personas usan un teléfono coreano. Los 2 que no, tiran de Iphone.

También observarán que 8 de cada 10 coches que circulan son coreanos y los 2 que no lo son, suelen ser alemanes o americanos. Con Japón pasa lo mismo, pero a la inversa.

No lo voy a negar. No voy a ser hipócrita. Uso Iphone y conduzco una Honda. Pero eso no quiere decir que me alegre de lo que le ocurrió a Samsung con la pifia de los Galaxy Note 7.

Se bromea con talibanes atentando con Galaxy Notes. Vi el otro día un video de un conocido videojuego en el que lanzaban Samsungs como si fueran armas incendiarias.

Puede resultar gracioso para algunos pero en mi opinión, burlarse del tema no ayuda. Ya no es por la marca. Con el terrorismo y la guerra no se bromea.

Samsung comenzó hace cerca de 80 años comerciando con verduras durante la invasión japonesa.

Desde entonces, este singular caso de emprendeduría se ha convertido en la empresa más importante del país, convirtiéndose en una referencia mundial de la tecnología y facturando casi un 20% del PIB del país del kimchi. Un 20%… ¿Saben lo que es eso?.

La economía de Corea depende bastante de Samsung. La caída de las acciones en bolsa se ha notado, pero no son los especuladores de la bolsa los que me importan.

«Trabajo en Samsung» es algo que se dice con orgullo, y no solo en Corea. Debe de ser incómodo pensar que tu puesto de trabajo podría peligrar si las cosas se complican pero, aunque le haya hecho doblar las rodillas, dudo que un golpe como este, por duro que sea, pueda tumbar al gigante coreano.

La rivalidad entre Iphone y Samsung siempre ha sido para mí algo así como la existente entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo.

Uno ha sido dotado con el talento y la magia. Es el mito, el genio, el Dios Messi.

El otro, aunque carente de esa iluminación divina, simplemente se lo curra más que nadie para estar a la altura de un dios y por rachas, es incluso mejor. Llega el primero al entrenamiento y se marcha el último. Es el Bicho Ronaldo. Puede caer mejor o peor, es cierto, pero si está ahí es por algo.

Para ser honestos, por afinidad, me identifico más con el segundo porque tampoco a mí nadie me ha regalado nada ni tengo un talento especial, simplemente me lo curro lo mejor que puedo.

Tarde o temprano uno de los dos tenía que tener un bajón como el último que está experimentando Messi ahora mismo, pero no me había dado cuenta de que hay una gran diferencia en la comparación que acabo de hacer: lo que hay ahora en juego no es el ego de uno u otro. Los dos jugadores serán siendo ricos y estrellas al final de la temporada. En el otro caso, no se trata de un simple juego. No se trata de una bota o un balón de oro. Estamos hablando de miles de puestos de trabajo por todo el mundo. Estamos hablando de la economía de un país.

No sé si será por arraigo hacia mis raíces coreanas, pero hablando hoy con mi madre, cuando me habló de cómo todo esto está afectando a la economía, no pude evitar querer escribir algo al respecto.

No creo que unas simples líneas lleguen a mejorar mucho las cosas, pero desde Canarias le mando mi más sincero apoyo a Samsung. Seguro que hace falta más que un mal paso para hacer caer al titán de las tres estrellas y que todo quedará en nada.

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